| Mayo 07, 2008
No
es cierto que exista una larga “noche neoliberal”, como
casi a diario debemos oír los ecuatorianos. No se puede formular
semejante afirmación cuando la Constitución del Ecuador
establece en su artículo 244, un sistema político
diferente, la economía social de mercado. Este es el [principal
modelo económico usado en Europa Occidental durante la guerra
fría, y fue implementado originalmente en la República
Federal Alemana. Y este es el sistema económico que establece
el texto constitucional del Ecuador desde hace una década:
“Art. 244.- Dentro del sistema de economía social de
mercado al Estado le corresponderá:
1.-Garantizar el desarrollo de las actividades económicas…etc.”
A diferencia del liberalismo, -sistema económico que implica
desregulación total del mercado en un quehacer económico
libre del intervencionismo estatal, puesto que los precios se regulan
de acuerdo con las leyes de la oferta y la demanda- la economía
social de mercado representa la intervención del Estado en
el control y regulación de los precios; y aún cuando
se encuentra más cerca del modelo liberal que de los totalitarismos
socialistas que asolaron al mundo contemporáneo en la década
del setenta, hablar de una larga noche neoliberal en el Ecuador,
significa que quien así se expresa, no leído la Constitución
Política de la República.
Sin embargo, no es algo que deba extrañarnos. La insólita
propuesta de construir el “socialismo del siglo XXI”,
va por el mismo camino. El socialismo patentado por Karl Marx y
Friederich Engels en el siglo XIX, se encuentra ya construido en
el Ecuador, por lo menos constitucionalmente, desde el siglo XX:
la Constitución del Ecuador es el texto constitucional de
tinte socialista más marcado y de tono más anti-capitalista
que existe en el mundo moderno de la computadora, las telecomunicaciones
y el internet. En efecto, la actual Carta Política establece
desde hace una década en el artículo 242 como garantía
para los habitantes del Ecuador, “la propiedad de los medios
de producción”. Este constituye uno de los fundamentos
más sólidos de la ideología marxista y simplemente
es incompatible con el concepto de propiedad privada que tutela
la Constitución del Ecuador desde que nace como república
en 1.830. Al efecto conviene revisar la ideología de Karl
Marx, en su obra El Capital, versión resumida de Gabriel
De Ville, pag. 297: “Cuando el trabajador acumula para sí
mismo, y puede hacerlo mientras es propietario de sus medios de
producción, la acumulación y la apropiación
capitalistas son imposibles”.
Esto pone de manifiesto la intrascendencia de tal planteamiento.
La reforma política era necesaria para permitir el desarrollo
del proceso de gobierno y no para conducir al país hacia
el socialismo. En forma general en cualquier régimen, ya
sea este de izquierda o de derecha, para mejorar las condiciones
de vida de la población, debe generar riqueza. Y eso se lo
hace mediante la acción de gobierno y no mediante la instalación
de una constituyente. Ese es el trabajo que debe realizar el actual
gobierno Para eso se lo eligió, y no para utilizar el Ecuador
como tubo de ensayo experimental de anacrónicas teorías
socialistas, sepultadas hace rato por el dinámico libro de
la historia.
Dra. Anabella Azín de Noboa.
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