| Junio 11, 2008
En
el mundo moderno la propiedad solo es de dos clases: individual
o colectiva. Y esto, porque la propiedad constituye una categoría
absoluta. Solo puede ser blanca o negra. Los tonos grises son los
que causan la incertidumbre y ahuyentan los capitales tan necesarios
para el desarrollo del Ecuador. O defendemos la propiedad como auténtico
valor de la democracia, o consagramos la propiedad propia del totalitarismo
socialista.
Por eso, desde que nuestros antepasados construyeron este país,
el Derecho Constitucional ecuatoriano ha consagrado la defensa de
la propiedad privada como la fórmula para el desarrollo del
Ecuador. Ya en 1,830 la Constitución, garantizaba el derecho
de propiedad. Y no éstas extrañas formas que se han
aprobado ahora y que no existen en ninguna parte del planeta; sino
la propiedad privada que definen las leyes y códigos de todos
los países del mundo como el derecho que se tiene sobre una
cosa, esto es sobre su uso, goce y transferencia.
Este el concepto que a nivel universal ha servido como motor de
desarrollo en todos los Estados que han logrado el fin último
de la sociedad, que es el bienestar común. ( Y no el “buen
vivir” que en quichua significa “vida linda”:
generalmente una vida dedicada al trabajo creativo, al esfuerzo
para progresar y lograr el bienestar, no es necesariamente “linda”,
sino todo lo contrario, una vida dura. Y precisamente, por estar
plagada de obstáculos resulta al fin meritoria).
Sociedades tan diferentes como Chile, la India o Pakistán
han logrado en base a ese esquema de propiedad privada, producir
una importante masa de bienes y servicios exportables y colocarlos
en el exterior, logrando de esta forma, el bienestar de su pueblo.
En marzo del año pasado, la China, país comunista,
-uno de los poquísimos países comunistas que todavía
quedan en el mundo - volvió a institucionalizar la propiedad
privada. ¿Acaso están equivocados en la China? ¿O
somos nosotros los que hemos cometido un gravísimo error
al ahuyentar a futuro, nuevas posibilidades de inversión
con estas exóticas formas de propiedad comunitaria, social,
y estatal que ahora hemos patentado con esta reforma constitucional?
Ya Cicerón, en la época del apogeo de la antigua Grecia
decía que el motivo de la formación del Estado se
encuentra en la protección de la propiedad1”.
El actual régimen ofreció un cambio político
que lo hizo ganar las elecciones. Pero nunca se le dijo al pueblo
del Ecuador que la reforma era para llevarnos al socialismo del
siglo XXI. No son estas innovaciones socialistas, la razón
por la cual este régimen llego ser gobierno. Algún
día la historia -juez a veces tardío, pero siempre
implacable- le pedirá cuentas a sus integrantes, por esta
forma de engaño a las masas populares.
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