| Abril 21, 2008
El
desarrollo y la mejoría de las condiciones de vida de la
colectividad, no se logran mediante la instalación de una
Asamblea Constituyente sino mediante la acción de gobierno.
Y de eso no hemos visto nada hasta ahora.
Las líricas declaraciones que constan en los artículos
propuestos por la mayoría de Alianza País, supuestamente
para lograr el desarrollo económico del Ecuador constituyen
una propuesta excluyente del sector más importante de la
economía, que es el sector privado.
Lo grave es que nos encontramos frente a un reto histórico:
¿Qué va hacer el Estado ecuatoriano para corregir
las deficiencias del sistema económico incentivando la producción?
No es la hora de líricos enunciados como los contenidos en
la propuesta de mayoría, consagrando al sistema como participativo,
pero excluyendo a los sectores productivos como si estos no fueran
parte del Estado. Como si no fueran el verdadero motor del desarrollo,
confundiendo el rol regulador del Estado con el de generador de
la riqueza.
¿Acaso la reforma constitucional propone que el supuesto
“Consejo Nacional de Desarrollo” defina políticas
para fomentar la actividad del sector productivo, el único
sector que produce en este país? Es claro que el sector público
no es que el que genera riqueza. Por lo menos no en el Ecuador,
en que consume gran parte del presupuesto, alimentando los apetitos
de la burocracia mientras se aumenta en forma inmisericorde el gasto
público que pagamos todos los ecuatorianos.
Por eso es gravísimo que se pretenda crear un órgano
de “desarrollo” como este Consejo Nacional, marginando
al sector productivo sin establecer su participación en el
proceso de desarrollo nacional.El PRIAN ha propuesto en la mesa
de trabajo que se incluya a los sectores productivos. Pero como
no pertenecemos al bloque de gobierno, no se consideran nuestros
planteamientos. Como si las ideas en beneficio del Ecuador solo
tuvieran valor cuando provienen de la mayoría gobiernista.
Eso no es construir el país que queremos, sino el país
que Alianza País quiere. Lástima que ese país
excluya al sector productivo del Ecuador. Por eso, esta intrascendente
propuesta para lograr el desarrollo económico, en realidad
no representa ningún cambio político de fondo.
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