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Junio 20, 2008
En carta enviada al Alcalde de Guayaquil, me ratifico en
la decisión de dotar a los distritos metropolitanos y a la
provincia que me eligió de una verdadera autonomía,
con estatuto constitutivo y una autentica potestad legislativa.
Montecristi, 18 de junio de 2008
Señor
Ab. Jaime Nebot Saadi
Alcalde de Guayaquil.
Presente.
De mis consideraciones:
Abrigo la firme convicción de que un pueblo libre, únicamente
es aquel que tiene la posibilidad de auto determinar su destino
mediante la expedición de las normas jurídicas que
definirán su forma de organización social.
En atención a este principio, he trabajado arduamente en
la mesa No. 4 de la Asamblea Constituyente tratando de incorporar
esta línea de pensamiento, en la propuesta que ha presentado
la mayoría de asambleístas afín al Gobierno.
Pese a encontrarnos en una absoluta minoría, quienes la conformamos
logramos gracias a un duro y tesonero esfuerzo, enriquecer el texto
en beneficio de la concepción autonómica que compartimos,
incorporando muchos aspectos que no habían sido considerados
en la propuesta inicial del bloque de Alianza País.
Lamentablemente, nuestra propuesta concreta de dotar a los distritos
metropolitanos y la provincia que me eligió de una verdadera
autonomía, permitiéndoles tener su estatuto constitutivo
y una auténtica potestad legislativa, fue expresamente negada
por la abrumadora mayoría de la mesa. Estos aspectos han
sido pormenorizadamente detallados en el informe de minoría
que presenté en forma conjunta con el asambleísta
Eduardo Maruri y que me permito acompañar para su conocimiento
y análisis.
No obstante, pese a que la propuesta de la mesa no satisface mis
anhelos ni los de los guayaquileños, quiero expresarle señor
Alcalde, -y por su intermedio a todo el cuerpo edilicio-, mi absoluta
confianza en la firme determinación de la libérrima
ciudad cuya historia se encuentra matizada por el combate a los
incendios, la expulsión de los filibusteros y las gloriosas
gestas libertarias que obraron en beneficio de toda la única
y gran nación ecuatoriana. En el momento adecuado sabrá
hacer lo necesario, pues su gente se ha enfrentado antes a la adversidad
y por eso su valor excede los límites de lo cotidiano. Jugar
con los anhelos de una comunidad forjada en tales lides, no luce
muy sensato. De ahí mi certeza en el hecho de que las demandas
de un pueblo así, -más temprano que tarde –
siempre serán satisfechas.
Aprovecho la oportunidad para reiterar a usted, el testimonio de
mi consideración,
Atentamente,
Dra. Anabella Azín de Noboa.
Asambleísta Constituyente por el bloque del PRIAN
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